Celebramos el bautizo de nuestra hija en esta finca y la experiencia no pudo ser mejor. Desde que llegas, el entorno te enamora: un sitio precioso, muy bien cuidado y con ese equilibrio perfecto entre elegancia y comodidad para que tanto mayores como niños disfruten.
La organización fue facilísima de principio a fin. El gerente estuvo pendiente en todo momento y el equipo de la finca nos acompañó durante todo el proceso con una actitud impecable. Las chicas encargadas de la atención fueron encantadoras, siempre disponibles, resolutivas y con una sonrisa, ayudándonos a que todo saliera incluso mejor de lo que imaginábamos.
El catering merece una mención aparte. La comida estaba buenísima, la presentación muy cuidada y se nota muchísimo el mimo por el detalle. El personal fue profesional, rápido y muy cercano con los invitados. Después del evento, muchos familiares y amigos nos escribieron para felicitarnos por el lugar y por lo bien que habían comido.
Cuando organizas algo tan importante buscas sentirte tranquilo, y aquí lo consiguen. Te ponen todo fácil y te acompañan para que realmente disfrutes del día.
Sin duda, un sitio totalmente recomendable para cualquier celebración especial. Nosotros nos llevamos un recuerdo magnífico y repetiríamos sin dudar.




